Hola Sam! reportandosee! (L) les dejaree todas las peqeñas historias qe tenemos ! bye!
El juramento.
Amigos para siempre.
La lluvia caía delicadamente por todos los lugares del edificio, las ventanas estaban empapadas y los pasillos llenos de lodo, las marcas de los zapatos estaban por todos lados diciendo sin querer adonde habían ido sus dueños.
Cuatro chicos estaban en la azotea del edificio, de aquella escuela, todos estaban bañados por el agua pero aún así no se iban a refugiar en la cálida y acogedora paredes de la institución. Los tres chicos y una chica miraban al cielo, como queriendo decir algo sin decir nada. Todos estaban en silencio.
La chica se puso un impermeable color vino, mientras se secaba la cara con un pañuelo que nadaba trayendo en su bolso. Los chicos solo la miraban.
El más pequeño de los chicos se puso una gabardina negra y sacó una llave. La chica se acercó a él y le dijo una cosa en el oído. Los otros dos se aproximaron a ellos mientras se ponían unas chaquetas azabaches.
Uno de los chicos, el más alto y con el cabello un poco más largo que los otros, susurró algo que solo los chicos escucharon, y empezaron con su despedida, así sería como dirían su adiós a todos los chicos de la escuela.
- Entonces, sincronicemos los relojes – dijo el que parecía ser el jefe de aquel grupo, todos miraron sus relojes y los prepararon para lo que iban a hacer, todos a las once en punto – Bueno, Matt y yo estaremos en las dos entradas del cuarto piso, la norte y la sur, sosteniendo las mangueras, ustedes, Andrómeda y Mark, estarán en el tercer piso y justo a la hora, a las once veinte, abrirán la llave al máximo. Los tres octavos empezarán a salir y… Será algo genial, alguien debería gravar…
- Podríamos decirle a Tucker – dijo la chica – él siempre es muy discreto y le gusta gravar nuestras bromas.
- Sí, quizá le diga al chico… No, mejor díselo tú, tú tienes mejor comunicación con él – respondió el chico alto.
- Bueno, entonces le iré a decir ahora mismo, ya son las once con diez minutos… Luego iré a ponerme en el puesto principal – dijo ella levantándose de donde estaban temporalmente sentados, el suelo.
- Esa será lejos la mejor despedida, luego nos juntamos aquí nuevamente – habló Matt, un chico de estatura normal y con facciones simpáticas.
Todos fueron a sus puestos como debían hacerlo.
La chica fue a hablar con el tal Tucker que iba en séptimo, el chico encantado fue con ella. Dejaron una absurda excusa para que la profesora lo dejara salir y se fueron.
Mark ya estaba en su puesto justo a las once con quince minutos. Andrómeda llegó justo a tiempo, a las once y un cuarto. Tucker los gravó en su puesto y luego subió y se puso detrás de Matt esperando lo que iba a pasar.
Pasaron los escuetos cinco minutos que quedaban y Mark con Andrómeda justo a tiempo abrieron las llaves, justo cuando empezó a tocar el timbre para salir. Corrieron al piso de arriba a ver el espectáculo que estarían dando.
Llegaron al cuarto piso cuando estaba saliendo la profesora de lenguaje de la sala y el chorro de agua fue tan grande que ella salió casi volando de ahí. Los cursos empezaron a salir y se encontraban con esta escena divertida, algunos se ponían para mojarse, otros solamente no salían de la sala, y los profesores estaban todos empapados en el suelo.
Todos estaban riendo, disfrutando todo lo que pasaba.
Tucker grababa con gran entusiasmo todo. Sería una buena película cuando lo editara, ya que había gravado a los chicos correr y ponerse en sus puestos. Quizá, después, lo editaría y lo vendería a las próximas generaciones.
Estaba todo muy bueno, cuando se cortó el agua.
Todos se callaron momentáneamente, los cuatro chicos bajaron a ver lo que había pasado. Y lo que vieron los dejó atónitos.
Las mangueras se habían desconectado y el agua estaba saliendo muy fuerte, demasiado fuerte y estaba inundando todo el tercer piso, y otro poco iba bajando las escaleras. Todos se enterarían enseguida de todo, el director, los inspectores, todo el personal y todo el alumnado subirían a ver lo que había pasado.
Los pillarían con las manos en la masa.
Además que, quizá, todo agarrarían una gripe infernal.
Los cuatro chicos subieron lo más rápido que pudieron a la azotea, para despejarse un poco. El cielo estaba volviendo a sonreír, el cielo poco a poco se mostraba de nuevo, celeste como todos lo habían conocido. El sol salió, brillando en todo su esplendor y el arco iris no se demoró en aparecer.
Miraron al cielo y se sacaron las chaquetas, la chica se amarró el pelo.
Se sentaron a descansar, y quizá, a dormir un poco. Todo lo que habían hecho les había dado un cansancio terrible, y además, que hicieron trizas el sistema de aguas. Quizá no era así, pero se los dirían así. Aunque un “arresto” más, uno menos, era la nada. Los iban a encontrar pronto, además tendrían todas las pruebas para castigarlos y darles los trabajos comunitarios dentro de la escuela.
- Chicos, el próximo año… Ya no estaremos juntos, y como que me da un poquito de pena saberlo – dijo la chica mientras los otros ponían atención.
- Quizá, podríamos irnos a un colegio que todos podamos entrar, estar juntos de nuevo… Ya que como estamos somos un grupo genial – dijo Matt, sentándose y hablándoles a los demás. Mark estaba que caía dormido y James, como se llamaba el otro, le pegó un toque en la cabeza para que terminara de despertarse.
- Si, sería buena idea – la chica se puso en una pose como si estuviera pensando algo muy complicado – El Internado Mestrovic, es un colegio donde aceptan a niños con talentos, los pulen y todo eso. Además de que estaríamos juntos – los chicos afirmaron, la idea era muy buena, además sería un internado, dormir ahí sería genial. Tener las noches para hacer travesuras, escaparse y hacer todas las tonterías que ahora no podían.
- Entonces ¿Nos encontraremos el próximo año ahí? – dijo la chica mientras se abría la puerta de la azotea, entrando los inspectores.
- Ahí nos veremos – dijeron todos, mientras caminaban hacia la oficina del director.
Los chicos fueron hacia el director, recibieron el castigo que merecían.
No iban a participar en la licenciatura, en las fiestas sí, pues eso no mandaba el colegio, pero la licenciatura oficial de la escuela, no podría participar.
Sus padres se decepcionarían mucho.
Pero ellos ya tenían el plan hecho por si pasaba eso.
No eran tontos, e incluso este plan lo habían hecho hace bastante tiempo.
Eran los más vivos de la escuela.
- Mis padres se van a morir – dijo Andrómeda mientras sollozaba – Me dejarán sin computador, sin postres, sin televisión, ¡Me matarán!
- Los míos igual… Nunca más me pagarán mesada – dijo Mark mientras se agarraba el cabello de una forma desesperada.
- Cállense ya, llorones, tenemos que sacar el plan B…
En la licenciatura, todo estaba muy bien decorado, habían globos alrededor del escenario, una cortina azul muy bonita con unas letras gigantes que decían “Despedida de la generación 2008” o algo así.
Los padres de todos estaban ahí, incluso de los que no se licenciaron por algunos motivos muy húmedos.
Estaban pasando todos adelante, cuando las luces se apagaron.
Tucker, el chico electrónico, había puesto todo patas arriba.
Empezó a sonar una música muy movida y entretenida, y los cuatro chicos, Andrómeda, Mark, Matt y James, subieron al escenario con una pancarta gigante que estaban afirmando, que decía…
“¡No nos pararán!”
Y todos loa alumnos subieron corriendo al escenario, sin importar los protocolos ni las cosas que habían ensayado, y los globos empezaron a caer, globos de todos colores con diferentes caras que ellos mismos habían hecho, para que no fueran globos aburridos y típicos.
Cuando los inspectores, lo que siempre arruinan todas las fiestas, iban a sacarlos del escenario, James gritó.
- ¡Viva la generación 2008! –
- ¡Viva! – gritaron todos al unísono.
Fue la mejor licenciatura de todos los tiempos. Y Tucker lo había gravado, ese chico era una caja de sorpresas, como lo amaban.
10/7/09
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